domingo, 16 de septiembre de 2012

PERICORONITIS




 Las formas de manifestación clínica son muy variadas en función de los factores locales y generales del equilibrio entre el sistema defensivo orgánico y la actividad bacteriana.

Teniendo en cuenta el desarrollo filogenético de la especie humana, la raza blanca, cuenta con mayor porcentaje de dientes retenidos que la raza negra, ya que en esta última, el desarrollo y dimensiones de los maxilares son mayores. Se plantea un hecho establecido en genética que en realidad se hace ley.

Un individuo puede heredar los maxilares pequeños de un progenitor y los dientes grandes de otros, o al revés.
En nuestro medio la incidencia de la pericoronaritis es más frecuente en la década de los 20 a los 30 años de edad, similar información se obtuvo de otros autores en la bibliografía revisada.

Concepto

La pericoronaritis es un proceso infeccioso agudo caracterizado por la inflamación del tejido blando que rodea el diente retenido. Otros autores definen la pericoronaritis como la infección de la cavidad pericoronaria del molar del juicio y de sus paredes, siendo el más frecuente de los accidentes infecciosos.
                                                             

Es producida por el c
recimiento bacteriano activo en un medio ideal, que es el espacio de tejido blando que cubre la corona del molar. Debajo de la mucosa peridentaria existe un espacio donde hay humedad, tibieza, protección, alimentos y oscuridad, con tal ambiente el crecimiento bacteriano florece.

Irritación traumática de la mucosa que cubre el molar inferior, por las cúspides del molar superior, vitalidad disminuida de los tejidos e invasión de microorganismos, también la erupción del tercer molar superior, en su intento de entrar en articulación, traumatiza los tejidos blandos del tercer molar inferior durante los movimientos mandibulares.
Origen Infeccioso
Se produce a partir de los elementos infecciosos que circulan por la sangre o de los que ya existen en la cavidad; se admite actualmente que el punto de partida de la infección se sitúa en el espacio pericoronario: el saco que rodea la corona forma una cavidad virtual que puede infectarse al ponerse en comunicación con el medio bucal, bien directamente, por penetración a nivel del saco pericoronario.

Accidente mecánico
Cuando el tercer molar inferior (más frecuente) u otro diente retenido se encuentra cubierto en su porción coronaria por el tejido fibromucoso adyacente, el diente antagonista que se encuentra brotado, durante la masticación, traumatiza con sus cúspides, esta fibromucosa, comienza el proceso inflamatorio, que llega a la infección.
Manifestaciones clínicas comunes
La pericoronaritis tiene manifestaciones clínicas comunes, independiente de su forma clínica de presentación:
-Se observa en la infancia, la niñez y en los comienzos de la edad adulta, de 20 a 30 años de edad y más frecuente en zona de terceros molares inferiores.-Dolor punzante.-La inflamación se extiende a los tejidos blandos adyacentes.-Amigdalitis y absceso peritonsilar o faríngeo.-Puede observarse presencia de pus.-Dificultad a la masticación.-Toma del estado general (escalofrío, hipertermia o fiebre)
Diagnóstico
-Confección de la historia clínica.-Examen clínico.-Exploración de los síntomas.



Tratamiento
Los principios en el tratamiento de las pericoronaritis que se instauraron desde los orígenes de la humanidad, fueron la utilización de piedras, lancetas de madera, etc; para su drenaje, siguen aun vigentes en la actualidad, solo que la técnica ha mejorado.

Los pilares básicos a considerar en el tratamiento de las infecciones odontógenas se concretan en dos:
- Uso de antimicrobianos.- El tratamiento quirúrgico.

Los objetivos a conseguir con el tratamiento consisten en:
- Restablecer la salud del paciente.- Evitar la aparición de secuelas y complicaciones.


PREVENCIÓN EN BOCA DE TODOS



Te damos algunas recomendaciones que puedes tener en cuenta para prevenir problemas bucales:

- Evita, en la medida de lo posible, tomar en exceso dulces y azúcares.
- No fumes.- Evita los refrescos carbonatados ya que contienen ácidos que pueden dañar el esmalte dental.- Mastica chicle sin azúcar después de las comidas. Ayuda a segregar saliva que protege de la placa.


 VISITAS PERIÓDICAS A LA CLINICA DENTAL

Revisa periódicamente tu boca, al menos dos veces al año.
Tu dentista te examinará en busca de posibles problemas, te aconsejará sobre las mejores soluciones e intervendrá en los casos que lo requieran dejando tu boca en el mejor estado.

La etapa infantil es crucial para sentar las bases de una adecuada limpieza buco-dental para toda la vida.

Además los niños constituyen una población que presenta un alto riesgo frente a las enfermedades dentales.

Durante esta etapa, los padres y los educadores desarrollan un papel fundamental en la salud dental de los más pequeños al ser el modelo en el que el niño se puede mirar y porque son los responsables de iniciar a los niños en las prácticas saludables para el cuidado de sus dientes.

Los dientes comienzan a salir a los seis meses de vida del bebé (dos incisivos inferiores y los dos superiores) en la etapa de dentición.

Es el momento de acudir por primera vez al dentista para una inspección de la boca del bebé y para recibir sus consejos en cuanto a cuidado y limpieza.

A los tres años de edad el bebé tiene ya toda su dentadura primaria (dientes de leche).

Es conveniente visitar al Odontopediatra para una revisión.

El cuidado de estos dientes provisionales no es menos importante que el de los definitivos ya que ocupan el asiento de los posteriores y unas encías sanas son sinónimo de un futuro dental de éxito.

A partir de los seis años y hasta los doce o trece el niño va perdiendo sus dientes de leche que van siendo reemplazados por los definitivos.

En esta época es importante insistir en una buena limpieza bucal ya que en los huecos que dejan los dientes se acumula gran cantidad de placa bacteriana.

HÁBITOS Y ACTITUDES DE LA HIGIENE BUCAL

El niño necesita adquirir una serie de hábitos de gran importancia para mantener una adecuada higiene bucal.
El cepillado dental es uno de los factores más importantes para mantener un buen estado bucal.

La participación de los padres y hermanos mayores en esta actividad es fundamental, ya que constituyen el principal modelo de referencia.

De los 4 a los 24 meses de vida los padres deben cepillar los dientes de los niños.

De los 2 a los 4 años de edad los niños han de limpiarse los dientes con la supervisión de los padres ya que su habilidad motriz es todavía limitada.

De los 5 a los 7 años de edad ya han desarrollado más destreza en las manos y por lo tanto la supervisión es menos estricta por parte de los padres.

A partir de los 8 años, el niño ya es capaz de limpiarse los dientes correctamente sin ayuda de nadie, siempre y cuando se hayan sentado previamente las bases y hábitos correctos.

Hay que enseñar al niño a lavarse los dientes al menos dos veces al día, preferiblemente por la mañana y antes de irse a la cama, con un tiempo mínimo en el cepillado de 2 minutos.

Hay que prestar especial atención a la superficie de las muelas y a la parte posterior de los dientes ya que presentan más tendencia a la aparición de cavidades.

Utilizar un cepillo con cerdas suaves especial para niños y pasta con flúor o especiales para niños que habrá que suministrar en menor cantidad.

Al cepillar, empieza limpiando la superficie de las muelas con movimientos de atrás hacia delante.

La superficie exterior de los dientes se limpiará colocando el cepillo en un ángulo de 45 grados en dirección con la línea de las encías.

Es muy recomendable realizar movimientos suaves y breves moviendo el cepillo de atrás hacia delante.

La limpieza de las superficies frontales interiores se realizará manteniendo el cepillo hacia arriba y con movimientos suaves de arriba abajo con la punta del cepillo. Al cepillar la línea de las encías, hay que asegurarse de haber alcanzado hasta los últimos dientes del fondo.



Es conveniente cambiar de cepillo cada dos o tres meses, incluso antes si vemos que las cerdas están muy deterioradas.

Cada niño debe tener su propio cepillo evitando el intercambio de los mismos con otros niños.

Hay que enseñar al niño a enjuagarse los dientes tras el cepillado, pudiendo utilizar enjuagues bucales específicos para niños que aumentan la protección, y a realizar prácticas de limpieza interdental.




De este modo mantendremos un buen estado en todas sus encías.



Otros aspecto fundamental es mantener unos buenos hábitos alimenticios en los niños ya que a cortas edades se suele abusar de los dulces propiciando la aparición de las temidas caries.

En este sentido, es necesario regular el consumo de alimentos dulces y de productos azucarados proponiéndole en todo momento alternativas tan sanas como la fruta que además contribuyen a conseguir un estado de salud envidiable en el niño.

Recuerda que es responsabilidad del adulto conseguir unos dientes sanos y fuertes en sus hijos ya que ellos no son conscientes de la importancia de tener una dentadura sana y saludable durante el resto de sus vidas.




FLÚOR EN ODONTOLOGÍA




Las caries han sido reducidas en forma significativa en las últimas décadas. La razón clave: el fluoruro.
Los estudios han demostrado que el fluoruro reduce las caries tanto en los niños como en los adultos.
Además ayuda a reparar las etapas iniciales de la caries antes de que las mismas sean visibles.
Lamentablemente, muchas personas están mal informadas acerca del fluoruro y la fluoración.
El fluoruro es como cualquier otro nutriente; es seguro y eficaz cuando se usa apropiadamente.

Desarrollo

El fluoruro es eficaz para prevenir y para revertir los signos tempranos de la caries dental. Los investigadores han demostrado que hay varias maneras en que el fluoruro realiza sus efectos cario-preventivos.

Fortalece la estructura del diente, así que los dientes son más resistentes a los ataques de los ácidos. El fluoruro también repara, o remineraliza, las áreas donde los ataques de los ácidos ya han comenzado.

El efecto de remineralización del fluoruro es importante porque revierte el proceso carioso y también crea una superficie del diente más resistente a las caries. El fluoruro se obtiene en dos formas: tópico y sistémico.

 Los fluoruros tópicos fortalecen los dientes que ya están presentes en la boca haciéndolos más resistentes a las caries.

Los fluoruros tópicos incluyen las pastas dentales, los enjuagues bucales, y las terapias profesionales de aplicación de fluoruro.

Los fluoruros sistémicos son aquellos que son ingeridos y se incorporan a las estructuras que forman los dientes.

Los fluoruros sistémicos pueden además dar protección tópica porque el fluoruro está presente en la saliva, que baña continuamente los dientes.

Los fluoruros sistémicos incluyen la fluoración de las aguas y los suplementos de fluoruro en la dieta en forma de tabletas, gotas o pastillas. Como resultado de la disponibilidad generalizada de estas diversas fuentes de fluoruro, los índices de caries tanto en los EUA como en otros países ha disminuido grandemente.

La reducción máxima de las caries dentales se produce cuando el fluoruro está disponible tópicamente y sistemáticamente. Fluoruros Tópicos Auto-aplicados Un método de auto-aplicación del fluoruro tópico que es responsable de una baja significativa en el nivel de caries desde el 1960 es el uso de la pasta dental con fluoruro.

La Asociación Dental Americana recomienda que los niños (mayores de dos años) y los adultos usen una pasta dental con fluoruro que despliegue el Sello de Aceptación de la ADA  o que se consulte con un dentista pediátrico si está considerando el uso de pasta dental antes de los 2 años.

Otras fuentes de fluoruro auto-aplicado son los enjuagues bucales diseñados para enjuagar y escupir, ya sean recetados por el odontólogo o los que son sin receta. La ADA recomienda el uso de los enjuagues bucales de fluoruro, pero no antes de los seis años porque se los pueden tragar.



Aplicados Profesionalmente

Los fluoruros para aplicación profesional vienen en forma de gel, barniz, espuma o enjuague, y son aplicados por el dentista durante la visita dental. Estos fluoruros están más concentrados que los auto-aplicados, y por lo tanto no se necesitan tan a menudo.

La ADA recomienda que los profesionales dentales usen cualquiera de los fluoruros de aplicación profesional que han sido reconocidos con el Sello de Aprobación. Fluoruros Sistémicos

Los fluoruros sistémicos como en la fluoración de las aguas de la comunidad y los suplementos de fluoruro en la dieta son eficaces para reducir las caries. Estos fluoruros proveen protección tópica al igual que sistémica porque el fluoruro está presente en la saliva.

 Es importante señalar que el agua fluorada puede ser consumida de otras fuentes que no sean el suministro de aguas del hogar , como por ejemplo, en el trabajo, en la escuela, etc, de agua embotellada, de agua filtrada y de las bebidas y otros alimentos preparados con agua fluorada.

Por esta razón es que los suplementos de fluoruro en la dieta deben ser recetados siguiendo cuidadosamente las tablas de dosis recomendadas.

Conclusión: No importa como se administre el fluoruro que se necesita – ya sea en el agua potable, en suplementos, pasta dental, enjuagues bucales o aplicado profesionalmente ,es seguro, conveniente, eficaz y se ajusta naturalmente a cualquier programa de cuidados dentales.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Caries



Es la destrucción de los tejidos de los dientes causada por la presencia de ácidos producidos por las bacterias de la placa depositada en las superficies dentales.

Este deterioro de los dientes está muy influenciado por el estilo de vida, es decir influye lo que comemos, la forma cómo cuidamos nuestros dientes (nuestros hábitos de higiene), la presencia de flúor en la sal y la crema dental que utilizamos.

La herencia también juega un papel importante en la susceptibilidad de sus dientes a las caries.

Si bien la caries suele ser más común en niños, los adultos también corren riesgo de padecerla. Los tipos de caries incluyen:

·         Caries de corona: Son las más comunes, se presentan tanto en niños como en adultos, y generalmente sobre las superficies de masticación o entre los dientes.
·         Caries radicular: a medida que avanzamos en edad, las encías se retraen, dejando expuestas partes de la raíz del diente.
Como las raíces no están recubiertas por esmalte, estas zonas expuestas pueden afectarse fácilmente.
·         Caries recurrentes: se pueden formar alrededor de las obturaciones y coronas existentes. Sucede debido a que dichas zonas tienen tendencia a acumular placa, lo cual finalmente produce la formación de caries.

Los adultos corren especial riesgo de padecer caries si sufren de sequedad bucal, que es un trastorno provocado por la falta de saliva debido a algunas enfermedades, el uso de algunos medicamentos, y a tratamientos de radioterapia y quimioterapia.

La sequedad bucal puede ser temporal o permanente, según su origen.

Las caries pueden ser graves ya que si no se tratan, pueden destruir el diente y matar los delicados nervios de su interior, lo cual puede provocar un absceso (una infección en el extremo de la raíz).

Una vez formado un absceso, el único tratamiento posible es la endodoncia (también llamada tratamiento del conducto radicular), una cirugía o la extracción del diente.

Las caries son más proclives a desarrollarse en las fosas de las superficies de masticación de los dientes posteriores, entre los dientes y cerca de la encía.

Sin embargo, independientemente de dónde aparezcan, el mejor modo de localizarlas y tratarlas antes de que se agraven es visitar al odontólogo y someterse a revisiones o controles regulares.

Lleve una dieta equilibrada restringida en alimentos con almidones o azúcares.
Cuando ingiera estos alimentos, intente hacerlo junto a una comida y no entre comidas para minimizar así la cantidad de veces que expone sus dientes al ácido que producen las bacterias.
Utilice productos dentales que contengan flúor, incluida la crema dental.




Asegúrese de que el agua que beben sus hijos contenga un nivel adecuado de flúor.
La medida masiva para obtener el flúor necesario para los dientes es la sal; que no debe consumirse en zonas donde el agua natural trae cantidades grandes de fluoruro y en ese caso se utilizará sal sin fluoruro.



ENFERMEDADES MÁS COMUNES DE LA CAVIDAD BUCAL



La boca es una de las partes más importantes del cuerpo. Cualquier problema que afecte la boca puede dificultarle comer, beber o hasta sonreír.

Entre los problemas comunes de la boca se encuentran:

  •        Herpes labial: llagas dolorosas en los labios y alrededor de la boca causadas por un virus
  •        Úlceras bucales: úlceras dolorosas en la boca, causadas por bacterias o virus
  •        Muguet o candidiasis oral: una infección por cándida que causa manchas blancuzcas en la boca.
  •      Leucoplaquia: parches blancos formados por exceso de crecimiento celular en la mucosa de las mejillas, las encías o la lengua, común en los fumadores

·         Boca seca: falta de suficiente saliva, causada por algunas medicinas y enfermedades
Problemas en las encías o los dientes.


El tratamiento de los trastornos de la boca varía dependiendo del problema. Es importante mantener la boca limpia mediante el cepillado frecuente y el uso del hilo dental.

La caries dental y las enfermedades de la encía son causadas en su mayoría por la placa, una combinación pegajosa de bacterias y alimentos.

 La placa comienza a acumularse en los dientes al cabo de 20 minutos después de comer, y si dicha placa no es removida completamente cada día, se formará la caries dental. Con el tiempo, la placa se endurece hasta formar sarro.



La placa y el sarro conducen a que se presenten muchos problemas:

·        Caries dental: cavidades que dañan la estructura del diente.


  Gingivitis: inflamación, hinchazón y sangrado de las encías.


·       Periodontitis: destrucción de los ligamentos y el hueso que soportan el diente, a menudo llevando a la pérdida de éste.


·        Mal aliento (halitosis)




·        Abscesos

Una variedad de problemas por fuera de la boca, desde partos prematuros hasta enfermedad cardíaca.
Los dientes sanos son limpios y no tienen caries. Las encías sanas son rosadas y firmes. Para mantener los dientes y encías sanos, siga estos pasos:

·         Cepíllese los dientes al menos dos veces al día, preferiblemente después de cada comida y en el momento de ir a la cama.
·         Use seda dental al menos una vez al día.
Programe una cita con el odontólogo para un examen y limpieza de rutina.
Muchos odontólogos recomiendan hacerse una limpieza dental profesional cada 6 meses.
Mantenga las prótesis dentales, retenedores y otros aparatos limpios.
Esto incluye cepillado regular al igual que enjuague con una solución limpiadora.

Pregúntele al odontólogo:

Qué cepillo debe usar y dónde están localizadas las áreas de mayor problema.
Cómo utilizar apropiadamente la seda dental, ya que el uso impropio o demasiado vigoroso de ésta puede causar lesión en las encías.
Si deben usar aparatos o herramientas especiales, como irrigación con agua o cepillos dentales eléctricos.

Estos pueden algunas veces complementar, mas no reemplazar, el cepillado y el uso de la seda dental.

Si usted se podría beneficiar del uso de algunas pastas dentales o enjuagues bucales. En algunos casos, las pastas dentales y enjuagues de venta libre le pueden causar a uno más daño que beneficio, dependiendo de la condición.

Una limpieza regular de los dientes practicados por el odontólogo remueve la placa que puede desarrollarse aun con el uso cuidadoso del cepillo y la seda dental, especialmente en áreas que son difíciles de alcanzar para usted mismo.

 La limpieza profesional incluye raspado y pulimento, lo cual involucra el uso de varios instrumentos o dispositivos para aflojar y remover los depósitos de los dientes. El examen de rutina puede incluir radiografías dentales.